miércoles, 9 de noviembre de 2011

centro de gravedad

Llevo muchos meses apretando las mandíbulas y tirando para adelante como un borriquito... sin saber muy bien a dónde voy... Quizá necesito estabilizarme un poco y enderezar mi centro de gravedad. Quizá no hay nada mejor que una caída estúpida para que ello empiece a suceder.

Ir leyendo por la calle una novela que empezó entretenida y ya es un tostón pero quedan 50 páginas y tengo que terminarla ya... dejar las cosas a medias crea muchos sinsabores...

Es el caldo de cultivo adecuado para ir por un camino nuevo y tropezar con un escalón que mi subconsciente no tenía archivado.

Caer, no sé cómo caí, de repente me encontré estirada en el suelo y el buq a tomar vientos. Lo primero que pensé, fue: "ya está, se me ha roto otra vez, lo que me faltaba". Lo segundo, en cuanto se me pasó un poco el mareo, un repaso mental a todas las partes de mi cuerpo buscando desperfectos... nada: un rasponazo en el codo, un poco de sangre en la rodilla, un tirón en la planta de pie.

Levantarse y dar la vuelta al buq. ¡Está entero! Qué alivio más GRANDE.

Guardarlo en la bolsa, he aprendido la lección y cojear hasta casa porque mi cuerpo está enderezado pero no encuentra el centro de gravedad.

Comer, descansar y volver a salir.

Descubrir que ya no aprieto las mandíbulas, que ya no me mareo ni me desangro... ahora sólo falta que me salgan los cálculos de esta tarde...
...

2 comentarios:

  1. La cuestion no es caerse,es volver a levantarse y seguir.
    Saludos y cuidate :)

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  2. Gracias... de momento me sigo levantando... Gracias por los consejos, pero de momento pienso que cuanto menos "accidentes" ocurran en mi vida (literaria o real) mejor...

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