Llevo muchos meses apretando las mandíbulas y tirando para adelante como un borriquito... sin saber muy bien a dónde voy... Quizá necesito estabilizarme un poco y enderezar mi centro de gravedad. Quizá no hay nada mejor que una caída estúpida para que ello empiece a suceder.
Ir leyendo por la calle una novela que empezó entretenida y ya es un tostón pero quedan 50 páginas y tengo que terminarla ya... dejar las cosas a medias crea muchos sinsabores...
Es el caldo de cultivo adecuado para ir por un camino nuevo y tropezar con un escalón que mi subconsciente no tenía archivado.
Caer, no sé cómo caí, de repente me encontré estirada en el suelo y el buq a tomar vientos. Lo primero que pensé, fue: "ya está, se me ha roto otra vez, lo que me faltaba". Lo segundo, en cuanto se me pasó un poco el mareo, un repaso mental a todas las partes de mi cuerpo buscando desperfectos... nada: un rasponazo en el codo, un poco de sangre en la rodilla, un tirón en la planta de pie.
Levantarse y dar la vuelta al buq. ¡Está entero! Qué alivio más GRANDE.
Guardarlo en la bolsa, he aprendido la lección y cojear hasta casa porque mi cuerpo está enderezado pero no encuentra el centro de gravedad.
Comer, descansar y volver a salir.
Descubrir que ya no aprieto las mandíbulas, que ya no me mareo ni me desangro... ahora sólo falta que me salgan los cálculos de esta tarde...
...
La cuestion no es caerse,es volver a levantarse y seguir.
ResponderEliminarSaludos y cuidate :)
Gracias... de momento me sigo levantando... Gracias por los consejos, pero de momento pienso que cuanto menos "accidentes" ocurran en mi vida (literaria o real) mejor...
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