domingo, 9 de diciembre de 2012

excursión a Bárcena Mayor

En esta época de frío y estrés, estoy vaga, para hacer fotos cuando hace frío, y no llevo cámara, aunque menos mal que hay otros más disciplinados que yo, y estas pertenecen a esa excelente fotógrafa Anais Goepner... y ni siquiera escribo para recordar los cambios de la ruta por inclemencias del tiempo, a pesar de acarrear el cuaderno y el bolígrafo todo el camino, para recordar dichos cambios a la hora de hacer una entrada en el blog. Así que tomaré las palabras de nuestros guías, ellos sí, excelentes, para intentar ubicar las fotos...


La quinta salida del trimeste, se realizó el domingo  2 de diciembre, una travesía por el Parque Natural Saja-Besaya, de Los Llares a Bárcena Mayor. El autobús salió, más o menos, a las 8.00 de Santander (frente a las estaciones), con la parada habitual a las 8.10 en Valdecilla y a las 8.30 en Torrelavega (Estación de FEVE), hasta el Valle de Iguña, tomando un desvío que desde Las Fraguas conduce hacia el oeste.

Comenzamos a caminar en Los Llares (250 m.), siguiendo hacia el sur el Río de los Llares, adentrándonos en un buen bosque de roble y haya. Sin embargo, hicimos un rodeo para no tener que vadear el río en el lugar previsto, así que la subida era primero suave y luego por tramos pindios como cortafuegos. 



 Hasta una loma verde con manchas blancas, despejada, que creo que ya está cerca de la divisoria Saja-Besaya.



Y lo que ya no sé es si coronamos alguna cumbre o no. Mi mayor preocupación era guardar el poco calor corporal que últimamente me cuesta tanto conservar, además en esta ocasión el viento venía a disminuir la sensación térmica por debajo de 0ºC y no estaba preparada para pisar tanta nieve. ¿Esta gobernada por la ranita nueva de Esther es La Guarda (1.085 m.)? 


Desde luego, buenas vistas sí que había, de esas mágicas que sólo existen en la Cornisa Cantábrica: montañas nevadas o rocosas a un lado, pisando nieve como en el Himalaya, y al otro, colinas verdes y al fondo el mar, hasta la península de la Magdalena y las nubes negras sobre Santander.

Bajamos hacia el oeste, por un camino empedrado entre un bosque de robles y castaños que al cabo de un tiempo de perder la orientación se  junta con el trazado del GR-71, hasta Bárcena Mayor (500 m.), localidad declarada Conjunto Histórico-Artístico, y uno de los pueblos de interior más visitados de Cantabria.

Allí llego sola y de los primeros, según Juanmi y Almudena que nos reciben a la entrada del pueblo, porque han imprimido una velocidad de vértigo en las últimas rutas. Aprovecho para dar una vuelta por el pueblo buscando el aparcamiento donde llegará el autobús morado, y recordando las farolas de los ejercicios de fotografía de Carmen de hace mil años. Es un pueblo empedrado y cuidado como pieza de museo, se ven tiendas de souvenirs y mesones, pero "ni una sola gallina"... como comentan algunos, críticos de ciertas formas de recuperación de zonas rurales. Pierdo a toda la gente conocida, encuentro a Manoli, que me da una lección de perdonar.

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