Pasar una ola de frío en un lugar que no está acostumbrado al frío... salir de casa y recoger los copos de nieve con la lengua... llegar a casa y encontrarla a 10ºC y tardar dos horas en alcanzar los 18ºC... recordar el piso de Carlos Saura donde la temperatura no bajaba de 18ºC... como mucho de 15ºC cuando apagaba la calefacción... echar de menos como una loca Zaragoza y la vida que me he acostumbrado a hacer allí... las necesidades básicas de intendencia que sabía cómo satisfacer (desde comprar unas naranjas para zumo hasta conseguir el certificado de empadronamiento municipal) y que aquí nunca he tenido que hacer por mi cuenta... hasta ahora... y me exigen que lo sepa, porque "ya tengo una edad"...
Escuchar música aragonesa camino de la Universidad de Cantabria... bajar las cuestas a ritmo de ronda y sentir la humedad santanderina en el rostro mientras veo el secarral de Juslibol y la luz luminosa y brillante que me saludaba las mañanas camino del INA...
Echo de menos Zaragoza y todo lo que implica, y no es que no me alegre de estar aquí a pesar de las crecientes responsabilidades que no sé si seré capaz de cumplir... pero ya llamo "casa" al fresco apartamento del quinto pino y espero que dentro de poco podré desenvolverme yo sola en esta ciudad... espero recuperar o hacerme un círculo de amigos y poder salir por ahí como en Zaragoza... y presentárselos cuando los de allí vengan aquí, ... porque, como escribía Esteve Aldecoa:
| No me importa si eres chica o chico,si eres negro o blanco, si entiendes bien mi lengua o yo la tuya. No importa de dónde vienes o dónde has nacido. No importa si tus padres vivían ya aquí. no importa si tenemos creencias diferentes. | Nada de eso importa.Porque de las diferencias no haremos discriminaciones. Porque las diferencias nos enriquecen. porque estamos llamados a vivir juntos y vamos a entendernos. trae acá esa mano. Nos entenderemos. |
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