lunes, 12 de diciembre de 2011

precariedad

Llevo dos años sintiendo el mundo vacilar bajo mis pies. Así y todo, cuando alguien a quien le vacilaba el suyo me pidió apoyo, yo le di el último que me quedaba. Y me prestó uno que yo no me había atrevido siquiera a desear para mí en toda mi vida. Luego esa persona recuperó su equilibrio y me retiró de un empujón. Y me quedé sin mi viejo precario equilibrio, y sin el nuevo apoyo.

Dice que es culpa mía.

Ahora el viejo precario equilibrio vuelve, dicen que puedo empezar a pensar en el futuro, pensar a largo plazo, ubicarme. Yo que siempre he estado buscando mi sitio, resulta que mi sitio me estaba esperando. ¿Chachi, no? ¿Lo que he estado deseando toda mi vida?

Y sin embargo... las peleas descarnadas por hacerme un sitio donde no lo tenía, la energía que he gastado todos estos años por pertenecer al lugar donde me encontraba, a la gente que me rodeaba... ¿no han servido para nada?

¿Y ese apoyo que me enseñó aquella persona que se llevó mi equilibrio, dónde está? ¿Dónde está?, como acentuaría Manu.

No sé quién me lanzó la maldición de que yo no pertenecería nunca a ningún sitio, a nadie... y por eso vuelvo a sentir el aliento de la precariedad, y las encías me sangran de tanto apretar los dientes de pura resistencia inútil.

Hay paréntesis... un amigo que te llama para tomar algo por el casco, un encuentro fortuito con otra amiga que no esperabas encontrar en esta ciudad. Sin embargo, todo esto, una vez sola de nuevo, hace que me sienta desarraigada y saltando sin red..

Y claro... pasa lo que pasa y no estoy sola, porque Murphy me acompaña, como el espíritu que guió a Shackelton y sus compañeros en 1916 a través de la orografía desconocida de isla San Pedro, pero al revés: voy el sábado al CPS y no me dejan entrar... me toca el guardia idiota y novato que se cree Dios... a la mierda de nuevo el experimento y el nitrógeno líquido.

Voy a coger una bizi porque llego tarde a la cita, y no funciona ninguna de las cuatro enganchadas en la parada junto a mi casa.
Llego a la plaza de España y está llena, y me paso de largo la parada junto al teatro romano, me retraso mucho más. Quiero consolarme que no es tan grave porque no soy la única que llegó tarde, pero sólo es un consuelo idiota y estúpido y me siento asqueada con todo lo que tiene que ver conmigo misma.

Vuelvo a casa pronto pero no duermo lo suficiente ya que he quedado para hacer de cicerone con las visitas inesperadas de Cantabria a las 10h de la mañana... salgo corriendo sin darme tiempo a tender la ropa, que seguro se me queda arrugada como una uva pasa, y cuando llego al castillo de la Aljafería y dejo la bizi, veo el sms diciendo que llegan tarde... ¡Me habría dado tiempo! Aumenta mi sensación de futilidad e inutilidad propia...

Me equivoco al escribir el código postal de la nueva dirección de Santander... y ya he cerrado todas las tarjetas de Navidad...

Por la mañana voy y no encuentro las llaves del despacho, paso una hora revolviendo la casa hecha un desbarajuste y llego tardísimo... y claro, no queda el nitrógeno con el que contaba el sábado. Aunque Mariángeles me cede un poco pero los experimentos van a salir mal, lo sé... cuando todo puede salir mal, todo sale mal, como ahora...

Se me olvida el cuaderno y no puedo hacer los experimentos previstos para esta mañana. Claro que yo sólo tenía que "enseñar" a hacerlos... pero hace tiempo que me di cuenta que no sirvo para indicar a otros hacer algo... no tienen interés... es un final de estancia para muchos, pero otros aprovechan para hacer cada vez menos... yo hago cada vez más... no doy abasto y todo se pudre y sale mal y me frustro y ...

Me quiero morir... me muero... supongo que todos morimos lentamente pero en momentos de transición como éste yo lo siento a cada minuto... y me ahogo y no puedo respirar... necesito cariño todo el tiempo y estoy harta de pelear sola inventándome una fortaleza que no siento...

Voy a comprar sellos al estanco, y la dependiente me mira como un bicho raro porque le digo que Japón NO está en Europa.

Ya no entiendo nada o será que no estoy hecha para este mundo... necesito... aaaah...

1 comentario:

  1. Hola,aqui tu fan numero 1 :D.Bueno entiendo que has encadenado una racha de desgracias una tras otra,eso desquicia a cualquiera, es normal.Yo de ti buscaria desconectar ,pero totalmente, no se como lo haces tu, un buen libro, pasear.. Eso tu misma.
    Y no te sientas sola porque no lo estas,aunque hay distancia aun hay gente que te aprecia (y seguro que no soy el unico ;)).
    Asi que animate!! o tendre que ir a visitarte.
    Saludos y muchos animos desde Valencia, recuerda las malas rachas son eso rachas,al final se van.
    Jose.

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